Que no lo llamen equidad

Que digan que forma parte de sus principios políticos, que responde a su modelo social y que la crisis económica les está dando algún que otro quebradero de cabeza y sobre todo muchas excusas. Pero que no lo llamen equidad. Porque no hay equidad posible en la forma de gobernar del Partido Popular, que aumenta impuestos para todos, profundizando las diferencias entre clases sociales- quien de verdad sufre la subida del IRPF son los más desfavorecidos y las clases medias- y frena en seco la prestación de servicios púbicos tan básicos como la educación o la sanidad.

Si analizamos las medidas del PP vemos que no asistimos a un duro programa de ajustes. Asistimos al despliegue de un programa político tremendamente conservador.

Eso es lo que vemos si pensamos, por ejemplo, en la mal llamada gratuidad de libros de texto. Mal llamada, porque el sistema que ahora Rudi echa por tierra nunca fue un sistema de gratuidad sino de préstamo de libros de texto. Un programa que arrancó en Aragón antes que en la gran mayoría de Comunidades y que permitía profundizar en el sistema público de educación, en línea con un buen número de países europeos. Un sistema que preveía que el principal material de apoyo didáctico fuera gratuito para las familias que, sin embargo, debían completarlo con otro tipo de material que el docente determinara. Y un sistema que, gracias al trabajo con las editoriales, de la aplicación de las nuevas tecnologías en el aula y del compromiso de alumnos, familias y centros permitía que la renovación de los libros se realizase cada cuatro años.

El éxito del programa se fundamentaba en la colaboración, en la innovación y en la concepción de la educación como un servicio público de calidad. Una colaboración que permitió que las editoriales desarrollasen materiales innovadores, que investigasen nuevos métodos de enseñanza a través de las posibilidades ilimitadas de las nuevas tecnologías y que, juntos, avanzásemos hacia un modelo educativo apropiado para los tiempos actuales. Sí, es posible hacer compatible la búsqueda de nuevos modelos de negocio para industrias amenazadas por el   y la mejora de la educación.

Frente a esto, vemos cómo gestiona la educación la derecha: sin más criterio que el ahorro en el servicio público a costa de la calidad de la educación. Porque sustituir el sistema de préstamo de libros (recordemos, renovados cada 4 años) por un sistema de becas anuales lejos de ser una medida a favor de la equidad, es una medida que lejos de ahorrar (aún no han dado cifras), es una medida que ahonda en un sistema educativo de mínimos.

Por eso no es posible desvincular unas decisiones de otras. El PP elimina a la vez el sistema de préstamo de libros de texto, el programa de pizarras digitales y los recursos extraordinarios para permitir la innovación en el aula.

El modelo del PP es el del profesor como autoridad (impuesta), no el del profesor como maestro, como orientador. Un modelo que destierra la participación, que devuelve a los colegios al siglo XX mientras sus alumnos se comen el siglo XXI. Un modelo que deja al profesor sin recursos, sin apoyo y sin posibilidades de sacar lo mejor de cada uno de esos niños y niñas que son nuestros hijos.

Eva Almunia

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Eva Esplús
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