Que nadie se quede en casa
Hace unos días decía que estas elecciones se juegan en un doble escenario. El de casa- que enfrenta a partidos que ofrecen soluciones radicalmente opuestas a la salida de esta crisis caníbal (o soluciones que ni están ni se las espera, como es el caso del PP)- y el de Europa, donde nos lo jugamos todo.
Ha sido esta una campaña rara, inundada de malas noticias, de mordiscos despiadados de esos impersonales y por tanto irresponsables mercados. De asaltos a la democracia en el país que la vio nacer: Grecia. Y también en Italia, donde la crisis y sus circunstancias han acabado con una situación política insostenible desde hacía años. No son en absoluto pasos esperanzadores pero vemos que se suceden con pasmosa resignación.
Y en ese contexto, España celebra elecciones. Los socialistas lo hemos repetido por activa y por pasiva: las más importantes de los últimos 30 años. Lo son porque está en juego el modelo de sociedad, lo son porque la derecha tiene coartada (que no razones) para aplicar recortes y privatizaciones. Pero lo son también porque estas elecciones tienen la virtud de celebrarse en las horas más bajas de la política internacional. El próximo domingo nadie debería quedarse en casa. Porque cada voto que se deposite en la urna es un mensaje contra la nueva forma “tecnocrática” de ver las cosas.
Los votos del 20N valen más que nunca. Porque cada uno de ellos tendrá la oportunidad de decir qué país quiere para las próximas generaciones, qué modelo de sociedad pretende pero, además, cada voto reforzará la democracia justo cuando más lo necesita.
La excepcionalidad de este momento da la oportunidad a los españoles de decir: más Europa sí, pero una Europa democrática y ciudadana.
Ahora, que todavía se puede, digamos alto y claro VOTA! Y, si ustedes me lo permiten, voten PSOE.
Eva Almunia





















